La tan olvidada coherencia…

Hoy un vídeo nos golpeó en la cara. A muchos. Creo que no necesito hablar de él.

Lo anecdótico es que llegué a este vídeo gracias a la publicación de una persona a la que sigo en Facebook, la cual decía textualmente lo siguiente: “Tanto trabajar en Marca Perú para que nos pase esto. Con una mano dando y con la otra quitando. Una pena.”

No he podido quitarme la frase de la cabeza en todo el día. Y quiero explicarles por qué:

“Tanto trabajar en Marca Perú para que nos pase esto”. La frase tiene un problema grave, y es que la temporalidad está invertida. Aparentemente, “se trabaja en la Marca, y luego pasa esto”, cuando en realidad es todo lo contrario: Esta es nuestra realidad… Y se trabaja en una marca que no la refleja en absoluto ello. Como tal, si se tratase de algún otro producto, podríamos hablar de publicidad engañosa, al menos por incompleta. Así como los fármacos deben publicar sus efectos secundarios, ¿qué pasaría si nosotros como país recordamos esos “efectos secundarios” de “ser peruano”? Calculo que no venderíamos. Y eso sería malo. ¿O no? Los niños trabajan en esa ladrillera antes que los publicistas trabajen en la Marca Perú. Eso es un hecho. Entonces, ¿qué estamos vendiendo?

“Con una mano dando y con la otra quitando”. ¿Qué nos está dando la marca Perú? ¿A quiénes? ¿Qué mano les está dando a estas familias algo para poder cambiar su realidad? Aparentemente, no hay mano, pero al menos hay una nariz. Una nariz roja, representada por una actriz que se siente asqueada por decir lo menos ante una realidad absurda desde su punto de vista. ¿Quién le quita a estos niños la oportunidad de jugar, de estudiar, de crecer saludables? Esa es la mano que deberíamos de cortar.

“Una pena”. Sí. Una pena ver cómo se invierte dinero de peruanos que podemos y queremos pagar nuestros impuestos para hacer de nuestro país un mejor lugar, y a cambio nos dan una máscara, que de tanto usarla quizás logre convencernos de que nuestra cara real, no es real. No es nuestra. No es cara. Es una ilusión.

¿Cómo sostiene una marca la inconsistencia, la omisión, la incoherencia? No lo sé. Pero quisiera pensar que no lo hace. Que tarde o temprano se derrumba. Y le da paso a la verdad.

Pero hoy sí me sentí identificado con una marca. Con la marca del arte de Alvaro Portales, a quien también sigo, aunque no conozco. Porque creo en la pluralidad de opiniones y de visiones, y porque hay una parte de nuestra realidad que no debemos de callar. Y me gustaría que mañana alguien diga en un comercial de TV “#MásPeruanoQue… Los niños que trabajan en las ladrilleras”, y que tomándolos de las manos, los lleven a una escuela, en la que se eduquen, para que sus hijos no repitan esta historia. Pero creo que ese comercial no lo pasarán.

“No existe una escuela que enseñe a vivir.”

Autor: Alvaro Portales

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